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sábado, 16 de abril de 2011

ERNESTO PRONI LESTON, UN HÉROE QUE MERECE SER RECORDADO

Capitán de Fragata Ernesto Proni Leston

Fallecimiento del Veterano Ernesto Proni Leston, el 16 de septiembre de 2007



* Señor Director: 
"El capitán de fragata Ernesto Proni Leston fue un héroe de la Guerra de las Malvinas. Gracias a él y a su tripulación, a bordo de un avión de exploración Neptune, se logró localizar la flota británica y, tras seguirla por varias horas, proporcionó los datos para que los aviones Super Etendard la atacaran con sus misiles Exocet, el 4 de mayo de 1982. En la guerra aeronaval a nivel mundial, se trató del primer ataque de tales características, cuyo resultado fue el hundimiento del modernísmo destructor Sheffield, lo que constituyó un duro golpe para las fuerzas británicas. "El 16 de este mes Proni Leston falleció. La noticia pasó inadvertida e, irónicamente, se le dio mucha difusión al fallecimiento del
general inglés Jeremy Moore. Otro dato más que habla del poco reconocimiento dado a nuestros héroes es que, tras su retiro de la Armada Argentina, Proni Leston se vio obligado a trabajar como remisero, ya que su jubilación no le alcanzaba para mantener su hogar." 
Horacio J. Claria


* CAPITAN PRONI LESTON - IN MEMORIAM
El primer misil antibuque fue empleado -según los libros- en la Guerra de los Seis Días contra un destructor israelí. Era un misil embarcado en nave de superficie. Por consiguiente, el Exocet disparado contra el Sheffield fue el primer misil anti-buque arrojado desde un avión. Claro, que para eso fue necesario un paciente trabajo de exploración previa. ¡El aviador naval Proni-Leston! ¡Siete horas hasta su aterrizaje estuvo dando vueltas con su Neptune, con su radar parcialmente en servicio porque se le habían quemado los cristales!
Murió el héroe. Al entral al Cielo lo hizo entre una doble calle silenciosa de compañeros suyos que lo estaban
esperando.
¿Nosotros? Una sociedad que no distingue el héroe del cobarde, la virtud del pecado, es una sociedad que está
irremediablemente enferma.
Ricardo Tabossi
MI RESPETO HACIA ESTE GRAN HEROE NACIONAL
SALUDOS
Fuente: FOTOLOG

 EL BLOG OPINA: 

                             El Capitan de Fragata, Ernesto Proni Leston,  merece un reconocimiento, que aunque tardío, debe ser sustentado por todos los argentinos. Formó parte de los integrantes de la Aviación Naval que glorificó con  sus misiones el gentilicio argentino, en la Guerra de Las Malvinas. El próximo 16 de septiembre de 2011 se cumplirán cuatro años del fallecimiento de este héroe nacional. El destino le jugó una mala pasada, su muerte fue producto de los vandalismos que nos aquejan en demasía, y se ensañan con aquellos que luchan para sustentar una familia.  Los ingresos de su  jubilación, injustos y miserables le obligaban  a compensarlos con un trabajo sencillo y humilde para sus aptitudes profesionales, pero que dignamente y honestamente cumplía; en esa ocupación recibió heridas de arma de fuego, que posteriormente le causaran la muerte. Seguramente la Providencia necesitaría para misiones futuras a hombres de temple, nobleza y valentía; y acercó a él, un póstumo infortunio para enriquecer aún más su valor y osadía. Se hace necesario despertar ya de la pesadilla en que se han convertido aquellos que con falsas promesas y trapacerías se adueñaron del poder para corromperse aún más y denigrar a la Nación...



Fallecimiento del Veterano Ernesto Proni Leston

27/11/08
Capitán de Fragata (VGM) Ernesto Proni Leston 
Comandante de la tripulación del 2-P-112 - avión Lockheed Neptune
* Me llenó de tristeza la noticia de la muerte de Proni Leston, por varios motivos.
1- Ernesto Proni Leston, había sido uno de mis instructores de vuelo.
2- Mantuvimos siempre un aprecio mutuo, y compartimos en el mes de mayo último, las ceremonias que se hicieron en el ámbito de la Aviación Naval, rememorando los 25 años de la gesta de Malvinas.
3- Y el hecho de que esta noticia, no tuviera la difusión que si tuvo la muerte de un jefe enemigo.
Así estamos.
Que Dios nos ayude!!
Afectuosamente
Owen Crippa

* Señor Director: 
"El capitán de fragata Ernesto Proni Leston fue un héroe de la Guerra de las Malvinas. Gracias a él y a su tripulación, a bordo de un avión de exploración Neptune, se logró localizar la flota británica y, tras seguirla por varias horas, proporcionó los datos para que los aviones Super Etendard la atacaran con sus misiles Exocet, el 4 de mayo de 1982. En la guerra aeronaval a nivel mundial, se trató del primer ataque de tales características, cuyo resultado fue el hundimiento del modernísmo destructor Sheffield, lo que constituyó un duro golpe para las fuerzas británicas. "El 16 de este mes Proni Leston falleció. La noticia pasó inadvertida e, irónicamente, se le dio mucha difusión al fallecimiento del
general inglés Jeremy Moore. Otro dato más que habla del poco reconocimiento dado a nuestros héroes es que, tras su retiro de la Armada Argentina, Proni Leston se vio obligado a trabajar como remisero, (chofer de auto de pasajeros) ya que su jubilación no le alcanzaba para mantener su hogar." 

* CAPITAN PRONI LESTON - IN MEMORIAM
El primer misil antibuque fue empleado -según los libros- en la Guerra de los Seis Días contra un destructor israelí. Era un misil embarcado en nave de superficie. Por consiguiente, el Exocet disparado contra el Sheffield fue el primer misil anti-buque arrojado desde un avión. Claro, que para eso fue necesario un paciente trabajo de exploración previa. ¡El aviador naval Proni-Leston! ¡Siete horas hasta su aterrizaje estuvo dando vueltas con su Neptune, con su radar parcialmente en servicio porque se le habían quemado los cristales!
Murió el héroe. Al entral al Cielo lo hizo entre una doble calle silenciosa de compañeros suyos que lo estaban
esperando.
¿Nosotros? Una sociedad que no distingue el héroe del cobarde, la virtud del pecado, es una sociedad que está
irremediablemente enferma.
Ricardo Tabossi
MI RESPETO HACIA ESTE GRAN HEROE NACIONAL
SALUDOS
Fuente: FOTOLOG

 

EL HUNDIMIENTO DEL "SHEFFIELD"

El destructor británico Sheffield
Primeras misiones aéreas
A las 08:07Z (11.07 hora argentina) del 4 de mayo de 1982, un avión Neptune 2P-2H matrícula 0708/2-P-112 despegó de Río Grande al mando del capitán de corbeta Ernesto Proni Leston con la misión de verificar si había ruta despejada para tres Hércules KC-130 a Puerto Argentino.
Los Neptune eran viejos aviones de exploración norteamericanos, cuyos radares eran inadecuados para ese tipo de operaciones, hecho que obligaba a sus pilotos a aproximarse a unas 100 millas del objetivo, misión sumamente peligrosa ya que ponía al aparato al alcance de las defensas antiaéreas que el enemigo tenía a bordo.
Detección del enemigo – preparando el ataque
Eran las 07:03Z (10.05) cuando la Base Naval de Espora y el TOAS recibieron la comunicación del radarista Pernusi, a bordo del SP-2H, informando que se había detectado lo que parecía un posible blanco enemigo; un "duende" según la expresión utilizada. Fue el cabo Yerba el encargado de transmitirlo al Comando de Aviación Naval.
Eran las 07:30Z (10.30), cuando el teniente de fragata Carlos Machetanz salió corriendo de la sala de pilotos de la Base Aérea de Río Grande para dirigirse al edificio de oficiales, procurando no resbalar sobre el piso cubierto de escarcha. Soplaba un viento helado y la temperatura estaba por debajo de los 0 grados.
Cuando entró en el recinto, el teniente de fragata Armando Mayora se hallaba recostado sobre un camastro, del que se incorporó velozmente al ver entrar a Machetanz. Preocupado le preguntó que ocurría yMachetanz le explicó que se había detectado un posible blanco y que debía dirigirse a la sala de prevuelo donde se encontraban reunidos los otros pilotos.
Una vez en la sala vieron al capitán de navío Augusto Bedacarratz, segundo comandante de la Escuadrilla, dialogando con otros colegas. Para ese momento, él y Mayora habían sido designados para efectuar el ataque.
El Exocet al ser lanzado desde una nave
Realmente la elección no podía haber sido mejor. Ambos pilotos habían volado juntos en innumerables misiones de entrenamiento y se conocían lo suficiente como para no tener que utilizar demasiado la radio.
Cuando todo estuvo listo, los aviadores se encaminaron a sus aparatos. Comenzaban a vivirse momentos de ansiedad, ansiedad que iba en aumento a medida que pasaban los minutos.
Mientras los mecánicos supervisaban los aviones, los pilotos se colocaron sus equipos de supervivencia, sus cascos y sus trajes antiexposición que les permitirían sobrevivir en las aguas heladas durante media hora y se aprestaron a tomar ubicación dentro de sus cabinas.
El Super Etendard argentino que lanzó el Exocet al Sheffield
El ataque
Cuando todo estubo listo, Mayora y Bedacarratz subieron las escalinatas y se acomodaron dentro de las estrechas cabinas, sujetándose con las correas y cinturones. Bedscarratz abordó el avión matrícula 3-A-202 y su numeral el 3-A-203.
Fue entonces que el nerviosismo dio paso al entusiasmo. Se lanzaron vítores a la patria y a los dos valientes que estaban por partir mientras se agitaban brazos, gorras y pañuelos en señal de despedida, deseando con los pulgares en alto, la mejor de las suertes. Los pilotos respondieron alzando los suyos y hecharon a andar.
Las máquinas carretearon lentamente hacia la pista haciendo rugir sus turbinas. Debajo de sus alas derechas, se distinguía la silueta de los temibles Exocet AM-39, que en el transcurso de la guerra se convertirían en el verdadero terror de los ingleses. Los pilotos dieron plena potencia a sus motores y despegaron, ascendiendo a 15.000 pies (4500 metros de altura).
Ya en el aire, Bedacarratz y Mayora enfilaron hacia el punto de reunión con el avión-tanque KC-130, para efectuar el reabastecimiento. El encastre fue perfecto; los tanques se llenaron sin problemas y a las 10.04Z (13.04) se desengancharon. Se hallaban a unas 250 millas del objetivo.
El piloto que hundió al Sheffield:
Capitán de Navío Augusto Bedacarratz

El Hércules se alejó lentamente mientras los Super Etendard iniciaban su viaje de 800 km/h. A todo esto, el Neptune de Proni Leston ya había confirmado la detección del objetivo (10:50Z), permaneciendo durante tres horas en el área con el objeto de controlar la posición. Durante ese período se detectaron un total de cuatro buques enemigos en un sector ubicado a 85 millas al sur de Puerto Argentino.
Temiendo que los ingleses hubiesen detectado su presencia, Proni Leston comenzó a volar en zig-zag simulando que se trataba de un avión de rescate en busca de sobrevivientes.
A los 10:35 (13.35Z) el aparato ascendió hasta los 3.500 pies y transmitió las posiciones a los Super Etendard que venían en camino. Finalizada su tarea, se retiró a toda prisa, pegándose al mar, para aterrizar con sus doce tripulantes en Río Grande a las 15.04; había partido desde ese mismo lugar a las 08.07 hora argentina.
Bedacarratz y Mayora continuaron su avance al ras del agua, repasando la isla Beauchene por el lado sur, un promontorio rocoso envuelto en brumas, que emergía fantasmagóricamente del helado mar. Los pilotos alimentaron con la información recibida los sistemas de la unidad de Ataque (UAT) y ascendieron hasta los 500 pies para localizar los blancos con sus radares. No hallaron nada. Inmediatamente volvieron a descender y volaron otras 25 millas, al termino de las cuales, repitieron la operación. Fue entonces que aparecieron en sus pantallas los ecos de cuatro unidades de superficie, una grande, dos medianas y una más pequeña hacia la izquierda. En ese momento comenzaron a sentir las contramedidas electrónicas británicas cuando las luces de sus tableros se encendieron dando las señales de alarma. Eran las 10.50Z (13.50).
Tras otros 25 millas de vuelo volvieron a repetir la operación comprobando que los barcos se habían desplazado de sus posiciones. Los pilotos programaron sus instrumentos orientando las memorias de sus computadoras de a bordo así como también, las de sus misiles que, en los últimos 10 kms., serían guiados hasta el objetivo.


Misil Exocet exhibido en el Museo Naval de Tigre. Pcia. de Buenos Aires, Argentina
 (foto tomada por Juan Yáñez en enero del 2009)
Eran las 11:04Z (14:04) cuando Bedacarratz disparó su Exocet, a una distancia aproximada de 30 millas. Mayora hizo lo mismo cuando vio salir al misil de su jefe, siendo aquella la primera vez que se disparaba este tipo de proyectil desde un Jet.
Mientras los proyectiles emprendían su vuelo a velocidad supersónica, los pilotos viraron bruscamente hacia la izquierda e iniciaron el escape a unos 1000 km/h al ras del agua o, como suele decirse en esos casos, “peinando las olas”. Había poca visibilidad y el mar, debajo, estaba encrespado. Bedacarratz advirtió a Mayora sobre el peligro de chocar contra el oleaje.
En plena trayectoria de regreso, el jefe de la formación creyó ser perseguido por un par de Harriers pero la voz de su numeral lo tranquilizó al advertirle que era él quien iba casi pegado a su cola.
Aquel 4 de mayo el "Sheffield” se encontraba a unos 35 kms. delante del grupo de portaaviones. Hacía frío pero el cielo se hallaba totalmente despejado y el mar estaba calmo, cosa rara en el Atlántico Sur.
El radarista de a bordo detectó repentinamente señales en su pantalla indicando la proximidad de un avión, lo que informó inmediatamente al lugarteniente Peter Walpole, oficial de guardi. Este se dirigió a cubierta e informó el hecho al teniente Brian Layshow, piloto del helicóptero Lynx de la dotación y entre ambos comenzaron a vigilar el horizonte. Pocos minutos después, creyeron distinguir algo a lo lejos, una especie de nube de humo muy confusa en la lejaní, dándose cuenta al instante de lo que se trataba. Los dos dijeron lo mismo a la vez; - "¡Por Dios, es un misil!"
El Exocet dio de lleno cuatro segundos después, por la banda de estribor, en medio del buque, a pocos centímetros de la línea de flotación. Al instante se produjo una terrible explosión que sacudió toda la nave, desencadenando un verdadero infierno.
Proyectil Exocet
El proyectil penetró en línea oblicua, perforando el casco y estallando con inusitada violencia en su interior. Arrasó el centro de control de máquinas, la sala de operaciones, el cuartel general de control de daños, los pasillos, camarotes y otras secciones, al explotar hacia arriba y al exterior. El barco quedó sin energía en el acto, flotando sin rumbo y emanando mucho humo.
El regreso
Mientras esto ocurría en alta mar, los dos Super Etendard continuaban su viaje de regreso al continente. El comandante del KC-130 pidió el resultado de la misión y una vez transmitido, lo informó a Río Grande, donde era aguardado con mucha ansiedad.
El oficial de guardia llamó desde la torre a la sala de pilotos y cuando atendió el teniente Barraza, pasó la novedad. La alegría se adueñó de la situación. Hubo gritos, aplausos, vivas y gran algarabía, hasta tal punto, que los mecánicos en los hangares corrieron a sumarse al festejo.
Poco tiempo después se recibió la información de que los Super Etendard se acercaban, momento en que Bedacarratz informaba a Mayora que a partir de ese momento, pasaban a frecuencia de torre. Cuando se encontraban a 10 millas de distancia se puso en contacto con ella para indicar que se incorporaban a circuito de aterrizaje y de ese modo la torre los fue guiando hasta aterrizar sin inconvenientes.
El recibimiento fue apoteótico. Integrantes de las escuadrillas aeronavales y de la Fuerza Aérea, así como también personal civil y militar de la base gritaban eufóricos agitando en alto sus brazos y lanzando al aire sus gorras. Algunos corrían detrás de las aeronaves mientras estas carreteaban hacia los hangares.
Los pilotos descendieron mientras eran abrazados y felicitados por los presentes. Fueron momentos de mucha emoción.
Aqiel fue un vuelo impecable llevado a cabo por aviadores de elite. Bedacarratz y Mayora dispararon sus mísiles cuando el sistema de detección de sus aviones indicaba que habían entrado en la zona de alcance del objetivo, a unos 35 kms aproximadamente.
El ataque al “Sheffield” motivó la detención momentánea de toda la flota enemiga. Sus jefes, sumamente impresionados, emprendieron un cambio en las tácticas y las operaciones, convencidos de que si no lo hacían, los golpes que recibirían en el futuro serían demoledores. Nadie imaginaba que la Argentina era capaz de llevar a cabo un ataque de tal envergadura y eso desconcertó a muchos.
El "Sheffield” se hundió seis días después, mientras era remolcado lentamente hacia la isla Ascención, desapareciendo bajo las heladas aguas del Atlántico Sur.
Tripulación del 2 P 112, en el Museo de la Aviación Naval. Proni Leston, es el segundo de la izquierda.


Agradecimientos: Nota sobre Proni Leston, gentileza de Marta Yáñez
Material Gráfico: intelligenceservicechile.blogspot.com   catapulta.com.ar   elmuan.blogspot.com   caretao.com.ar   todoaviones.com.ar   zonamilitar.com.ar   exocetargentino.blogspot.com   

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