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domingo, 17 de julio de 2016

De medallas y palos borrachos


Córdoba, una postal de la ciudad en primavera.
POR RAQUEL GARZÓN  (Revista Ñ. Clarín)  Etiquetado como:Edición Impresa


                                                           Mi papá fue el argentino más orgulloso de serlo que conocí jamás. “Acordate de esto, Raque, no sucede en ninguna otra parte”, me dijo mordisqueando una empanada la noche que llegamos a Santiago del Estero (yo tendría unos 10 años) y preguntando, aterrizamos sin conocer a nadie en la casa de los Carabajal, sólo para saludar a la madre de los folcloristas por su cumpleaños (una fiesta popular en la ciudad) y nos invitaron a comer, así porque sí.

Su fervor –nunca acrítico– me marcó muy pronto. Estaba decidido que yo iba a llamarme como su hermana, mi madrina, pero cuando volvió del registro civil le mostró a mi mamá un dni con dos nombres: “Raquel Patricia”. Ante la sorpresa de todos, contestó como si fuera de lo más natural para un médico sin parentescos militares: “El segundo es por el Regimiento de Patricios, el primero de la Patria”, un cuerpo nacido de un grupo de voluntarios que resistió la invasión inglesa de 1806.

Todo eso que él llamaba Patria –de las púas de los palos borrachos al cielo de Córdoba – lo definía de un modo íntimo. Y sé que más allá de las insistencias escolares (vuelven a mí imágenes de decenas de escarapelas: de tela, de lana, de metal, redondas, tipo moñito, con forma de bandera...), en ese honesto empeño suyo de 80 años, se tramó la más auténtica noción de lo que yo entiendo por ella: el hambre por construir un nosotros, que nos contenga sin idealizaciones y se haga cargo, para revertir lo que haga falta, no sólo de los que consideramos valores (una creatividad salvaje e inoxidable, por ejemplo), sino también de eso que nos lacera e indigna (de la violencia fraticida a la viveza criolla).

Cuando mi viejo murió, conservaba aún una réplica de la bandera federal de Artigas sobre el escritorio, y no recordaba muchas de las anécdotas patrióticas que nos había contado de chicos, una ristra que desgranó en ocho libros de Historia argentina vista desde el interior del país, pero repetía que escribirlos lo había hecho feliz. Tiempo antes, dejando de lado sus reproches para con 1810 y la que consideraba “una revolución sólo porteña”, había empezado a esperar el Bicentenario, coleccionando medallas y monedas acuñadas en el Centenario, anhelando el doblete con una rara emoción. Esa colección todavía lo dice de algún modo para sus nietos.


En las páginas que siguen, 21 artistas comparten su personalísima versión de Patria. Sé que de los 667 números que Ñ lleva en la calle, este es el que más le hubiera gustado a mi patriota favorito.

domingo, 15 de mayo de 2016

El doloroso rol que el Papa Francisco cumple en Argentina


Opinión

Por Alfredo Leuco.
      
                                        Al Papa Francisco, muchos de estos cuestionamientos ya se los hice a través de una carta abierta que me costó que los kirchneristas me atacaran en forma salvaje, pero que, me dio la máxima satisfacción profesional de mi vida: el Papa me llamó por teléfono y me escribió un correo valorando mi trabajo y agradeciendo mis críticas serenas y constructivas. Por vías distintas el Papa me hizo llegar dos bendiciones y su último libro dedicado especialmente. Todo eso lo agradezco. Pero para ser absolutamente honesto intelectualmente y para cumplir con el pedido del Papa de hacer lío, debo decir una vez más que me cuesta entender, me duele y me desilusiona profundamente el rol que Bergoglio está cumpliendo en la Argentina. En su momento, ya expresé que les había concedido demasiados privilegios políticos a Cristina y su séquito. Que les dio un trato preferencial y les permitió que lo utilizaran electoralmente cuando llevaron a un candidato para una foto que luego convirtieron en afiche y que exhibieran una camiseta de La Cámpora.

También manifesté varias veces la señal contradictoria que envía el Papa a los argentinos cuando predica contra los corruptos y simultáneamente recibe a algunos mafiosos enriquecidos ilegalmente en la función pública. Y no hablo solamente de Cristina y parte de su gabinete. Hablo de varios dirigentes gremiales malandras pero, especialmente de Omar “El Caballo” Suárez, el preferido de Cristina que tiene su despacho tapizado de fotos de las muchas entrevistas que tuvo con el Papa mientras la justicia investiga extorsiones y estafas que hizo aprovechando su cargo. Tal vez la nostalgia de su juventud compartida en la agrupación peronista Guardia de Hierro haya empujado a Francisco a darle un trato de rey a Guillermo Moreno. Un patotero semejante que tiene una de las imágenes más negativas en todas las encuestas. Sin embargo Moreno tiene ingreso libre a la intimidad papal. Tanto que fue Moreno el que gestionó la entrevista que dentro de dos semanas Hebe de Bonafini va a tener con el Papa y que anticipó Clarín. Cuesta creer que el Papa tenga tanta misericordia jesuítica como para poner tantas veces la mejilla. La jefa de las Madres de Plaza de Mayo es quien más insultó groseramente al Papa y a sus fieles: lo trató de basura fascista. Hebe es la que encabezó aquella repugnante herejía de haber convertido al altar de la Catedral en un baño. Es la que se mostró más autoritaria con todos los que expresaron una mirada distinta y, como si esto fuera poco, manchó su pañuelo blanco con dos casos de corrupción: el vaciamiento de la Universidad de las Madres con una deuda monumental de la que nos tuvimos que hacer cargo todos y el tema de las pesadillas compartidas con fortunas que les dio Julio de Vido para que hicieran viviendas populares y que junto con Sergio Schoklender hicieron desaparecer en el aire como por arte de magia. Algo parecido pasó con la bendición que le envió a Milagro Sala, que está detenida por haberle robado el dinero a los pobres de Jujuy.

Los sucesos preocupantes se van acumulando. Margarita Barrientos una santa de la solidaridad popular contó con mucha tristeza que Francisco no la recibió y que en ese mismo momento estaba saludando a Estela Carlotto, la Abuela de Plaza de Mayo. Tal vez hubo un error de protocolo. Eso también sería grave. Pero ameritaría una disculpa formal del Vaticano que hasta ahora no llegó. Solamente hubo un trascendido anónimo y poco creíble.

El trato frío y distante que Francisco le dio al flamante presidente Mauricio Macri fue otro dato clave. En aquel momento titulé mi columna de radio Mitre: “Una sonrisa por el amor de Dios”. Macri fue despachado en 23 minutos, con caras estudiadamente serias pese a que se trataba de un jefe de Estado elegido democráticamente. Bergoglio como Arzobispo de Buenos Aires tuvo un trato respetuoso y cordial con Macri que fue durante 8 años fue jefe de Gobierno de la Ciudad. El contraste era muy fuerte con un gobierno nacional que persiguió a Bergoglio. Lo hicieron espiar por Antonio Stiuso, sacaron los festejos patrios de la Capital y lo definieron, como lo hizo Néstor Kirchner, como el jefe de la oposición que muchas veces se convierte en un diablo vestido con sotana.

El titular de la Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, recibió institucionalmente a Fernando Esteche, comandante de Quebracho, y a Luis D'Elía. Se trata de dos personajes que fomentan la violencia. Esteche lidera los escuadrones que desfilan con las caras tapadas y palos y bombas molotov y de hecho estuvo preso por incendiar la casa de Neuquén en Buenos Aires. D’ Elía tomó una comisaría, trompeó a un productor agropecuario y encima no se le cae la palabra fusilar de la boca. Ambos son los dirigentes que más defendieron a Hugo Chávez y su régimen autoritario y con presos políticos por los que el Papa nunca reclamó y a Ajmadinejad, el líder iraní que niega el holocausto.

Hace unas horas, el sacerdote católico Eduardo de la Serna propuso que el presidente Macri tenga la dignidad de renunciar pese a que asumió hace 150 días. La cúpula de la iglesia se entrevistó con Macri por otros temas y le dijo que De la Serna era un cura marginal, que no reflejaba el pensamiento oficial eclesiástico. Puede ser. Pero a expresiones públicas se les responde con expresiones públicas y no con secretos en reunión, que es mala educación.

A veces, medio en broma y medio en serio, pienso cuanto falta para que el Papa Francisco reciba a Lázaro Báez. O se estreche en un abrazo con Aníbal Fernández, al que bajo cuerdas acusaba de favorecer el narcotráfico o con Horacio Verbitsky, que fue el que denunció a Bergoglio por entregar curas a las catacumbas de una dictadura que los hizo desaparecer. ¿Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma?, decía la vieja canción combativa de Quilapayún. Por lo pronto una antigua amiga del Papa como la diputada Elisa Carrió dijo que como cristiana siente vergüenza ajena de que el Papa no haya recibido a Margarita Barrientos y que gracias a Dios, siempre se negó a ir al Vaticano.


Yo me pregunto lo mismo. ¿Qué dirá el Santo Padre de todo esto? Por lo pronto, con todo respeto, me dedico a no callar estos temas inquietantes y a poner el grito en el cielo. Dios proveerá.

domingo, 1 de mayo de 2016

El increíble operativo para atrapar al hacker que cambiaba notas de los alumnos en la UADE



Delitos informáticos

De 21 años, cursa tercero de Ingeniería en Informática en esa universidad. Lo capturaron en su casa, pero para evitar que se fugue o borre información, cortaron la luz de la manzana y usaron drones.
      
María Laura Balonga  CLARÍN

Primero, cortaron la luz de la manzana de avenida Juan de Garay al 3200, hicieron volar dos drones para evitar una posible de fuga y pusieron bajo vigilancia las redes wi-fi para que no destruyera la información. Todas esas medidas fueron necesarias para capturar en su casa al hacker que cambiaba las notas de los alumnos de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

El sospechoso, quien ya fue puesto a disposición de la Justicia pero que no está detenido, era, justamente, alumno de esa universidad: cursa tercer año de la carrera de Ingeniería Informática. Tiene solo 21 años.

Fuentes del caso informaron a Clarín que todo comenzó cuando un profesor de la UADE notó que un alumno figuraba en sus planillas como “aprobado” cuando no era así: “Pensando que se había tratado de un error propio, lo corrigió en la base de datos. Pero al mes se dio cuenta de que nuevamente esa persona figuraba como “aprobado”. Fue entonces que denunció el caso a las autoridades”.

Imágenes del operativo que permitió dar con el hacker de la UADE.
El área de Cibercrimen de la Policía Metropolitana detectó al hacker luego del ataque al sistema informático de la UADE, y la Fiscalía Especializada en Ciber-delitos de la Ciudad, a cargo de Daniela Dupuy, la que ordenó la investigación en los servidores de esa universidad.

En ese análisis se constató que el hacker había ingresado en los sistemas y a las bases de datos de los alumnos, profesores y usuarios administradores de la red y que varias veces había cambiado las notas de exámenes y trabajos.

"Con los registros donde figuraban las IP [el DNI de cada computadora] desde donde habían atacado los sistemas de la UADE, llegaron hasta la empresa de telefonía celular Claro: también se detectó que había sido atacada por este hacker", dijeron las fuentes. ¿Cómo? La compañía recibía gran volumen de datos sobre sus servidores desde varios puntos, un ataque conocido como “Denegación de Servicio Distribuida”, con el objetivo de que el autor no sea identificado en la red, y así encubrir el verdadero ataque a la universidad.


El sospechoso, de 21 años, es alumno de tercer año de la carrera de Ingeniería Informática. Sus notas registradas en el sistema de la universidad no coinciden con las asentadas en papel.

      
El hacker había introducido un “malware” (código malicioso) en la página de la UADE que le dio acceso a la red. "Una vez conectado, habilitó las tarjetas de los molinetes de ingreso al edificio y con ellas entró a clases, en donde conectaba su notebook para completar la última parte del ataque", informaron.

Fue entonces que descubrieron que el hacker era alumno de la universidad y que sus notas registradas por sistema no se correspondían con las asentadas en papel. Tras revisar sus redes sociales, dieron con su ubicación: vivía sobre la avenida Juan de Garay al 3200, en el límite de los barrios de San Cristóbal y Parque Patricios.

Hasta allí llegó la Policía, pero antes cortaron la luz de toda la manzana, usaron dos drones para controlar que no se fugue por las casa vecinas y se pusieron a analizar las redes wi-fi para que no destruya la información.


Las fuentes confiaron que fue un profesor quien detectó que había un alumno que figuraba como "aprobado" en su materia cuando no era así. Corrigió el error, pero al mes lo detectó nuevamente.

      
“Con todo ese operativo en marcha, el jueves se allanó la vivienda que comparte con sus padres y un hermano dos años menor. Lo encontraron oculto en un cuarto, intentando borrar información. Pero el corte de luz fue clave para que no se perdiera nada”, dijeron las fuentes a este diario.


Se secuestraron varias notebooks, teléfonos celulares, discos, dispositivos de red, cámaras, micrófonos ocultos y nueve servidores que en el momento del ingreso se encontraban realizando una denegación de servicio distribuida, como el que había hecho en la empresa Claro.

miércoles, 30 de marzo de 2016

¿Por Qué No Se Puede Hablar (en Argentina) Del Terrorismo De Los Años 70?


09/01/2015 | Analisis  periodicotribuna.com.ar

ATENTADOS EN FRANCIA Y OTRAS HIPOCRESÍAS K

¿Por qué no se puede hablar del terrorismo de los años 70?
Es raro, es absurdo, pero hablar de terrorismo en Argentina tiene toda una connotación imbécil. Se puede hablar, pero hasta ahí.

En realidad, mucho no se puede ahondar en lo que hicieron agrupaciones terroristas en los años 70, porque uno se vuelve blanco de una jauría de impresentables. Esos que piden el carnet de honestidad del que ellos carecen.

Condenar el terrorismo de los 70 vuelve a uno automáticamente “represor” o “procesista”, sin escalas. Ello explica por qué son tan pocos los periodistas que se animan a hablar crudamente de esos años. Nadie quiere ser “escrachado” por el gran aparato de los K.

No obstante, la verdad se impone “per se”, no es una cuestión de valoración sino de meras descripciones de lo que pasó en esos días, cuando “jóvenes idealistas” asesinaron sin piedad a cientos de personas, que eran inocentes de toda inocencia.

Tenían sus ideales, es bien cierto, pero ¿quién no los tiene? ¿Es eso excusa suficiente para matar a diestra y siniestra? ¿El fin justifica los medios?

Miembros de Montoneros y ERP acribillaron a familias completas, metieron bombas en sus casas, ajusticiaron incluso a sus propios compañeros. ¿Esa era la juventud maravillosa de los 70, muchos de cuyos miembros hoy recalan en el gobierno nacional?

Lo que hicieron estos asesinos —lo son por definición— no justifica en lo más mínimo la masacre que luego acometió al dictadura militar de Videla, Agosti y Massera. Esa parte de la historia no está en discusión, ya que muchos de esos criminales hoy están en prisión. Como debe ser.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con los que mataron en nombre de “sus ideales”. Lejos de estar en prisión, esa camada de delincuentes hoy cobra subsidios que surgen de los impuestos que paga toda la ciudadanía, incluido el imbécil que escribe estas líneas.

Cuando alguien mata a otra persona, la discusión no debe entrar en los cánones de la ideología. Es estúpido cuando ello ocurre: una muerte es una muerte, y debe condenarse ya sea que la cometa alguien que está a la derecha o la izquierda de esa abstracta valoración.

¿Quién fue el tarado que dio el puntapié inicial a tan estúpido dilema? Es imposible saberlo, pero está claro que debe terminarse de una buena vez y por todas.

Lo antedicho viene a colación de lo que ocurrió en Francia esta semana, cuando un grupo de descerebrados, en nombre de sus “ideales”, quitó la vida a una docena de personas. Poco importa si lo hicieron en nombre de Mahoma o de la igualdad de sexos.

Como sea, mientras estas líneas terminan de escribirse, brilla por su ausencia el pronunciamiento respecto de lo ocurrido por parte de la presidenta Cristina Kirchner. ¿A qué se debe su silencio, siendo que es tan afecta a opinar sobre cuestiones triviales cada día? Nadie lo sabe a ciencia cierta.

Quizás la jefa de Estado comparta la opinión de la ultrakirchnerista decana de la facultad de Periodismo de La Plata, Florencia Saintout, quien aseveró que el atentado de París tuvo su "contexto".

O tal vez Cristina imagine, al igual que Hebe de Bonafini que "la Francia colonialista no tiene autoridad moral para hablar de terrorismo criminal".

Sea como fuere, lo cierto es que no hay muertes buenas y malas; ni hay asesinos correctos o incorrectos. Creer algo así es de una imbecilidad astronómica.

Lamentablemente, ese pareciera ser el lema de muchos hoy en día, tanto a la izquierda como a la derecha ideológica.


Todos ellos alimentan cada día la brillante frase atribuida a Albert Einstein: “La inteligencia es limitada, pero la idiotez no tiene límites”.

martes, 8 de marzo de 2016

Un recorrido por los bastiones de la cultura afro en Argentina



Clarin.comtodoviajesDestinosArgentina07/03/16

Circuitos / Argentina

Desde los porteños barrios de San Telmo y La Boca hasta el Litoral, Los descendientes de los inmigrantes de África se dedican a preservar y difundir sus tradiciones ancestrales.

 Llamadas de candombe en San Telmo (ciudad de Buenos Aires), organizadas por el Centro Cultural Fortunato Lacámera / GERMAN GARCIA ADRASTI
Llamadas de candombe en San Telmo (ciudad de Buenos Aires), organizadas por el Centro Cultural Fortunato Lacámera / GERMAN GARCIA ADRASTI
TAGSCultura Afro,Afrodescendientes,Inmigrantes
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De a poco, la amplia paleta de matices y expresiones que reúne en la Argentina la mixtura de tradiciones introducidas por las corrientes inmigratorias con el legado de las culturas originarias empieza a reconocer el imprescindible aporte de los afrodescendientes. Aún hoy, su rico bagaje –herencia y continuidad de los primeros expatriados, forzados a desembarcar como esclavos en el Río de la Plata desde fines del siglo XVI– aflora en las melodías de distintos géneros musicales, comidas y textos literarios.

Lentamente –aunque ya quedan lejos en el tiempo la libertad de vientras ordenada por la Asamblea del Año XVIII y la abolición de la esclavitud incluída en la Constitución de 1853–, el período oscuro de la invisibilización, agitada por los prejuicios y las prácticas racistas, discriminadoras y xenófobas, va quedando atrás y abren sus puertas a la comunidad distintas organizaciones –como Diáspora Africana de la Argentina, Casa de África y Agrupación Afro Xangó–, dedicadas a reivindicar su identidad afroargentina y dispuestas a dar a conocer sus tradiciones, usos y costumbres. 

El último censo nacional registra casi 150 mil afrodescendientes en la población del país. Ellos son los protagonistas centrales de los actos que se organizan cada 8 de noviembre, desde que en 2013 el Congreso argentino sancionó la Ley Nacional 26.852, que instituye esa fecha como “Día de los Afroargentinos y la Cultura Afro”.

En este informe se sugiere un itinerario posible, que permite rastrear la presencia afrodescendiente en la ciudad de Buenos Aires y varias provincias del país, como para aprender, informarse y compartir los matices de una cultura tan variada como multiétnica. En definitiva, un componente esencial de la propia identidad americana.

CIUDAD DE BUENOS AIRES

San Telmo. Los primeros pobladores africanos se asentaron en la zona costera del Río de la Plata del sur de la ciudad. Por eso, la cultura afro se mantiene viva hasta hoy en los barrios de Monserrat, San Telmo, Barracas, La Boca y San Cristóbal. En Defensa 535 –pleno corazón de San Telmo–, Movimiento Afrocultural es un espacio de difusión de muy diversas expresiones culturales, aunque se especializa en candombe afrouruguayo. Mientras sus integrantes preparan un encuentro popular para el 21 de marzo (“Día Internacional contra el Racismo”) y un gran acto cultural para el 5 de abril por el vigésimo aniversario de la muerte del militante José Delfín Acosta Martínez, en el salón principal desarrollan sus propuestas la Escuela Integral de Candombe Bonga, el Profesorado de Danzas Afrobrasileñas, talleres de candombe y de capoeira.



17 12 11
Llamadas de candombe 2011 en San Telmo organizada por el centro cultural fortunato lacamera
FOTO GERMAN GARCIA ADRASTI buenos aires  nueva edicion de la llamada de candombe 2011 tambores y candombe en el barrio de san telmo desfile desfiles comparsas cultura afro
Los sábados de 14 a 19 se puede visitar el Museo Afro, donde se exhiben obras de artistas plásticos afrodescendientes, trajes de comparsas, tambores y un mapa que identifica los lugares de asentamiento de afrodescendientes en el sur de la ciudad, como la casa de Herrera 313, en Barracas, donde funcionaba el último kilombo (de la lengua bantú de Angola, refiere a la comunidad políticamente organizada por los esclavos que lograban liberarse en Latinoamérica en los siglos XVII y XVIII) de la ciudad de Buenos Aires. Los domingos se desarrollan actividades culturales –animados por recitales de grupos musicales– y funciona un buffet. El espectáculo continuado se estira hasta el atardecer, cuando suenan los parches para anunciar el inicio de un circuito guiado a pie, encabezado por una comparsa, que conduce a los turistas hasta 20 puntos emblemáticos de la cultura afro.

www.movimientoafrocultural.blogspot.com

PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Dock Sud. Las antiguas tradiciones de los nativos de Cabo Verde y sus descendientes afincados desde la segunda mitad del siglo XIX en Dock Sud (partido de Avellaneda) son preservados con celo por la Sociedad de Socorros Caboverdeana, una organización especializada en la ayuda mutua, la promoción cultural y la lucha contra la discriminación. Su presidenta, Mirya

Gomes, es un referente insoslayable para interiorizarse sobre literatura africana en portugués. La prestigiosa docente también es una pieza vital para la adaptación de los inmigrantes arribados en los últimos años desde Senegal, Mauritania, Liberia, Sierra Leona, Malí y Nigeria.

sociedadcaboverdeana@yahoo.com.ar

Ensenada. Fundada en 1927, la Asociación Caboverdeana de Ensenada es la más antigua entre las instituciones que nuclean a oriundos del archipiélago de Cabo Verde en el exterior. En su sede de Moreno 118 se organizan muestras de arte y se dictan clases de danzas y música. La comunidad también participa todos los años en la tradicional Fiesta de las Colectividades de Berisso.



www.caboverdeensenada.blogspot.com

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Llamadas de candombe 2011 en San Telmo organizada por el Centro Cultural Fortunato Lacamera
FOTO GERMAN GARCIA ADRASTI buenos aires  nueva edicion de la llamada de candombe 2011 tambores y candombe en el barrio de san telmo desfile desfiles comparsas cultura afro
Chascomús. Una de las escalas clásicas del recorrido por los sitios de interés turísticos de Chascomús es la Capilla de la Hermandad de los Morenos, más conocida como “Capilla de los negros”. El templo conserva el piso de tierra y las paredes de barro y cal. El cuidado de la capilla está a cargo de afrochascomunenses, descendientes de Eloísa González de Luis. Es el último testimonio de la presencia africana a orillas de la laguna durante el siglo XVIII.

Mientras eran empleados como criados o esclavos de las familias terratenientes, se dedicaban a realizar artesanías en madera y celebrar el Carnaval a través del candombe, en el barrio Del Tambor. Entre 1866 y 1867, durante la epidemia de cólera que azotó Chascomús, la capilla se transformó en lazareto.

www.chascomus.gob.ar

Ciudad Evita. Desde su fundación en 2008, la Asociación Misibamba procura promover el intercambio y la integración sociocultural y educativa entre los integrantes de la diáspora africana del país y sus países de origen, además de difundiar trabajos de investigación sobre la esclavituid en la Argentina. Con ese propósito fue creada la Comisión Permenente de Estudios Afroargentinos. En cuanto a las manifestaciones artísticas, la Asociación cobija la comparsa Negros Argentinos y el grupo de candombe porteño, rumba abierta y canciones en idiomas ancestrales Bum Ke Bum.

www.misibamba.org

SANTA FE

Santa Fe capital. Educación no formal, teatro, danza,  interculturalidad y lucha contra la discriminación son los pilares que sostienen la Casa de la Cultura Indoafroamericana, fundada en 1988 en la capital santafesina y presidida por Lucía Molina. Entre sus principales actividades abiertas a la comunidad se destacan las Jornadas Federales de Cultura Negra y las emisiones del programa “Indoafroamerica”, los sábados a las 17 por Radio Nacional Santa Fe. En el barrio Parque Juan de Garay, la biblioteca Lucas Fernandez reúne amplia información sobre la presencia africana en el Litoral.

indoafro@hotmail.com

Rosario. Con su primera participación en el Encuentro y Fiesta Nacional de las Colectividades (en 2015), el festival de música “Africa party” y el seminario “Danzas y simbologías afrobahianas”, la Asociación Africana se dio a conocer ante la sociedad rosarina. Ciudadanos de de Nigeria, Senegal, Guinea, Tanzania, Ghana, Burundi y Costa de Marfil se proponen difundir su cultura a través de danzas, música, comidas y tragos típicos.

ENTRE RÍOS

Paraná. La huella africana en Paraná, resguardada y difundida por la Comunidad Indoafroamericana, se percibe con fuerza en el barrio El Tambor, donde los esclavos celebraban sus fiestas y encuentros batiendo palmas, tambores y otros instrumentos de percusión. Actualmente, las calles de ese antiguo sector de la ciudad son recorridas por las Llamadas que participan del “Contrafestejo” por la llegada de los conquistadores españoles al continente. Dos de los más destacados artistas que interpretan la música africana local son Enrique Badaracco y Pablo Suárez, que forman el dúo Tambores del Litoral y grabaron el cd “Tangó del Litoral”.

CHACO

Resistencia. Cada 6 de enero (“Día del afrolitoraleño”), la Comunidad Afrodescendiente de Chaco celebra San Baltasar, considerado “Santo Rey del Candombe”. Ese día se realiza la Llamada de Candombe con tambores y danzas, en la laguna Argüello de Resistencia. La cartelera de actividades tiene uno de sus puntos máximos en la obra musical “África y el Paraná en la sangre”, que presenta el Colectivo Danza Identidad.      



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Llamadas de candombe 2011 en San Telmo (ciudad de Buenos Aires), organizadas por el Centro Cultural Fortunato Lacámera
FOTO GERMAN GARCIA ADRASTI buenos aires  nueva edicion de la llamada de candombe 2011 tambores y candombe en el barrio de san telmo desfile desfiles comparsas cultura afro
CORRIENTES

Corrientes capital. La impronta africana en la capital correntina remite a Camba Cuá, el humilde barrio extendido sobre las barrancas costeras donde se asentaron los esclavos liberados durante el siglo XIX. Como en la orilla opuesta del Paraná, el festejo de San Baltasar convoca multitudes, que pugnan por reconstruir la identidad correntina originaria, recuperar su identificación con la cultura guaraní y destacar el valioso aporte afroamericano y criollo.

SANTIAGO DEL ESTERO

San Félix. A unos 130 kilómetros de Santiago capital por la ruta 34, un polvoriento desvío de tierra conduce hasta San Félix, el único pueblo del país íntegramente habitado por afrodescendientes. Son no más de cuarenta familias. En muchos mapas apenas figura Uturungo, el nombre de la estancia del terrateniente que explotaba a los inmigrantes de África en el Camino Real al Alto Perú. Lo más recomendable es visitar este solitario paraje sin dejar de ver el excelente documental de Alberto Masliah sobre la inmigración africana en Santiago del Estero “El último quilombo”. Es la provincia argentina que llegó a tener el mayor componente africano en su población: en el siglo XIX sumaba el 70 por ciento.

CÓRDOBA

Córdoba capital. Impulsada por la comunidad haitiana, la cultura africana sostiene su centenaria presencia en el barrio Alberdi de la ciudad de Córdoba. Desde su sede de La Rioja 2115, el Instituto de Presencia Afroamericana de Córdoba se propone congregar a los afrodescendientes encarar un trabajo de difusión a través de actividades sociales, culturales, deportivas y religiosas. Las raíces, historia, usos y costumbres de la comunidad afrodescendiente de Córdoba es profusamente reflejada en las páginas de la revista “Presencia afroamericana”, que se consigue en el Instituto de Culturas Aborígenes (La Rioja 2115).

Esa tarea integradora también es sostenida en la capital provincial por Mesa Afro Córdoba, dedicada a organizar festivales de música, clases colectivas de cajón peruano en parques públicos, charlas sobre historia y cultura afroargentina y actividades solidarias.

www.presenciaafroencordo.wix.com

Alta Gracia. En el Museo Nacional de la Estancia Jesuítica y Casa del Virrey Liniers se puede apreciar La Ranchería, el sector diseñado como vivienda de los esclavos africanos y los obreros nativos. Hasta el 29 de mayo se presenta la exposición basada en “Las aventuras del Negro Raúl”, una tira de historietas publicada por Arturo Lanteri en la revista “El Hogar” en 1916. La Estancia Jesuítica de Alta Gracia integra el proyecto de la Unesco “La ruta del esclavo: resistencia, libertad, patrimonio”. 

www.museoliniers.org.ar

lunes, 8 de febrero de 2016

La carreta. De Andrés A. Salas y María del Pilar Salas.


(wikiwand.com)

   La Carreta 

   Andrés A. Salas y María del Pilar Salas.

Aún abundan dichos y frases que aluden a las carretas. Las grandes plazas situadas frente a las terminales de los ferrocarriles del todo el país, y la mayoría de las rutas nacionales o provinciales, son huellas físicas más notorias.
Sin embargo, es muy poco o fragmentario lo que se conoce del mundo de las carretas, que hasta mediados del siglo XX, fueron la única alternativa posible de comunicación en buena parte del país. Carretas, carros  y la tracción a sangre permitieron crecer y vincularse a comunidades dispersas en nuestra extensa y complicada geografía.
Se analiza aquí parte por parte de ese universo tan particular. Años de paciente estudio  investigación en museos, estancias, colecciones privadas, talleres, asociaciones tradicionalistas, bibliotecas y olvidadas publicaciones de la Argentina, Uruguay, Paraguay y sur de Brasil, España y los EE.UU.
Textos, imágenes, fotografías, planos, diagramas y mapas componen una investigación exhaustiva, que nos sumerge en la carreta, sus tiempos, espacios y lo que trasladaban, viajeros y mercancías.

  Parecería ser que fue Juan de Garay, al fundar por segunda vez Buenos Aires, quien trajo a estas tierras y con ello desembarcó la tracción sangre en el Río de la Plata. Hasta entonces solo superaban al pie humano el transporte a caballo o en mulas.
Aparecieron las carretas con el principal y único transporte de cargas y pasajeros, en función de algunas circunstancias especiales que se daban en esta región, como ser:
-Las inmensas llanuras que facilitaban su movilidad.
-La gran cantidad de bueyes existentes en esas praderas con sus pasturas y aguadas, que facilitaban la alimentación de esos animales y el cobijo de las tropas.
-La presencia de las maderas adecuadas por su resistencia y dureza para construirlas
-La excelente capacidad artesanal de  españoles y criollos para construírlas con herramientas precarias.
-La necesidad de vincular entre sí localidades muy distantes
Todos estos factores articularon en el territorio nacional, entonces en consolidación y en gran parte inexplorado el intercambio entre las economías regionales y aseguraron el aprovisionamento de comestibles, materiales y leña a las ciudades que iban desarrollándose, en esta geografía insular.
Prácticamente hasta fines del siglo XIX las carretas estaban presentes en el paisaje nacional y en las provincias del noroeste y del noreste, y continuarán utilizándose hasta la década de 1950-60, vinculando las localidades olvidadas por el ferrocarril o en alejados establecimientos agropecuarios.

Carreta, carretón, carabela o castillo

Todos esos nombres fueron recibiendo las carretas, a veces en función de su tamaño exageradamente grande, otras por su forma trapezoidal (castillo) como las tucumanas, pero esencialmente todas son similares y nos quedamos con la definición del profesor Félix Coluccio que las describe:

 “Carro de gran tamaño tirados por bueyes que eran utilizados en nuestra campaña para llevar los productos de una región a otra, así como sirvió de transporte de pasajeros durante mucho tiempo, ya que era el único medio de comunicación disponible.”

Agregamos, luego de nuestra investigación, que su uso fue habitual en nuestro país, en el Uruguay, Paraguay y sur de Brasil, donde se siguió empleando en la década de 1950-1960 en parajes apartados.
Variaban en la cantidad de yuntas de bueyes que las traccionaban, y a mayor tamaño y tonelaje, se llegaba a las tre yuntas, reforzads en algunos casos con bueyes que tiraban gruesos lazos. Pero esencialmente coinciden las descripciones, desde la de Florian Paucke en 1670, las de Concolorcorvo en 1773 hasta las de Miguel Ángel Carcano de 1893 en su detallado estudio sobre Los Medios de Comunicación.

(educ.ar)
Usos

La carreta fue mucho más que un medio de transporte. Fue la primera casa rodante de industria argentina. Sirvió como imprenta móvil en el Ejercito Grande que derrocó a Rosas en Caseros. Fue Tesoro Nacional. Artillada con un cañoncito, se convirtió en el primer tanque bélico. Carro fúnebre, hospital de campaña, ambulancia y prostíbulo en los obrajes del nordeste. Después de las invasiones inglesas, los oficiales ingleses presos en Luján pidieron dormir en ellas, argumentando que no tenían los insectos que existían en los calabozos del Cabildo (probablemente más temibles que los patriotas porteños).
Y en las campañas militares (hasta la guerra de la Triple Alianza entre 1865 y 1860) fueron esenciales para el transporte de municiones, abastecimientos, agua, forraje para la caballada y para llevar los técnicos y fotógrafos contratados por el ejército para documentar esas expediciones, con sus equipos y laboratorios.
Existe un reglamento del ejército que estipula todo lo conveniente a la tracción a sangre y muchas órdenes y consejos figuran en las Instrucciones para administradores de Estancias de Juan Manuel de Rosas, que indican como separar los bueyes, como guardar, cargar y conservar en buen estado todo lo relativo a este medio vital de comunicación.
Una abundante iconografía y viejas fotografías ayudan a descifrar junto con los relatos de innumerables autores, este mundo tan sui-generis y recomponerlo adecuadamente.

Donde y como se construyen

La mayor producción de carretas y de sus partes (mazas, ruedas, cajas, ejes, etc) se da en Tucumán y en Corrientes, donde se contaba con las maderas necesarias y adecuadas.
Cada parte requiere una madera con determinadas caráctristicas de dureza, flexibilidad o resistyencia: el quebracho para los ejes y las mazas, el lapacho para los segmentos circulares de  las ruedas, el itín para los rayos, el algarrobo para varales y teleras y el cedro para entablonados de piso y laterales y las tacuaras para la larga picana bamboleante.

El armado y ensamblado se trabajaba manualmente y con precarias herramientas, siendo de admirable precisión, pues la fortaleza de cada unidad permitía soportar pesadas cargas, transitar malos caminos y ser sometida a un uso durísimo, cruzando bañados, arenales y tener que sortear todo tipo de accidentes.
La cubierta de las carretas fue en general de cueros de esos mismos bueyes, que al morir proveían la grasa para la lubricación de los ejes, (con la incorporación de hojas de higuera para evitar incendios por la fricción); las cuerdas, lazos y coyundas, fuero suministrados por esos mismos animales, en la llamada Cultura del Cuero (para los catres, recipientes, para la construcción de casas, etc.)

Cuando aparece el hierro, conjuntamente con los primeros alambrados, molinos y ferrocarriles en esa proto revolución tecnológica de las pampas, se incorpora a la carreta. Los flejes exteriores de la ruedas, los aros de las mazas, bujes en los ejes y los candeleros de los soportes laterales, van a  simplificar su construcción y reforzar su estructura, prolongando la vida útil. Hasta pocos años atrás, en las herrerías de campaña, paralelo a las herraduras de los caballos, se armaban y reparaban carretas y carros usuales en el área rural, con los mismos sistemas de trabajo, entre fraguas, martillos y mateadas de artesanos y clientes.

Sistemas de marchas

Por seguridad, y ante lo prolongado de las distancias a cubrir, y del valor de lo transportado, generalmente se organizaban en tropas o flotas, a las que Domingo F.Sarmiento comparó acertadamente con escuadras marítimas, pero de las pampas.
Cada tropa contaba con su “almirante”, es decir con el responsable absoluto de este mundo en movimiento y esta persona debía articular el conocimiento de su recorrido, gracias a su baquía, conocer los peligros (fieras, indios, crecidas de ríos o época de lluvias, los cambios climáticos, los riesgos de incendio de pastizales, los abastecimientos y cuidados de la disciplina de numerosos integrantes)
Este hombre fijaba los horarios de marcha, diurna o nocturna, y los lugares de descanso, comida y reparaciones, con el cambio de bueyes de refresco.
Las tropas variaban en la cantidad de carretas, entre las decenas y los cientos, existiendo registros de una tropa de 600 unidades que marchó rumbo a las Salinas Grandes (hoy Caruhé), movilizando una impresionante masa de personas y animales en busca de sal. Pero lo usual eran tropas de 20 o 30 carretas, fletadas por algún empresario, y que se acoplaban con otras tropas las 150 o 200 unidades, cifra normal para trayectos largos, como Buenos Aires-Salta. (En un año, una tropa solo realizaba  solo dos viajes ida y vuelta…)

(www.taringa.net)
Cada carreta en viajes largos tres yuntas de bueyes y como mínimo otros tantos de recambio. Un caballo para el carretero, perros acompañantes y los animales para el consumo que se iban faenando para el largo del viaje. Y colgando bajo la caja, gallinas, aves, gatos y animales domésticos.
 De un sencillo calculo matemático, una tropa de 200 carretas sumaba miles de animales y un mundo ruidoso, entre los gritos de los carreteros, de los jinetes y los mismos animales.
Los relatos indican que cuando en un trayecto largo se cruzaban dos tropas de carretas, provenientes de las cabeceras de cada destino, se detenían, se cambiaban vitales informaciones, noticias de los puntos distantes e incomunicados, el encuentro de familiares o conocidos, e inmediatamente sobrevenía el asado y la fiesta por el encuentro, luego de meses de cruzar solitariamente esas llanuras infinitas. 

Las tropas al hacer alto formaban un recinto ovalado, adecuado a la topografía del terreno y en inerior se resguardaban los pasajeros y tripulantes, los animales de recambio, se hacia el asado y la comida y abundaban las guitarreadas y la sociabilidad, dado que en estas caravanas, se trasladaban hombres, mujeres, niños y ancianos.
Una modalidad poco conocida, cuando aparece el ferrocarril, fue la de trasbordar las cajas de carretas sobre plataformas de vagones ferroviarios (unos primitivos containers), simplificando el traslado de mercaderías y


concentrando las cargas en determinados puntos. Chascomús fue uno de esos sitios de transferencia.
Al tener dos ruedas solamente y estar traccionados por pesados y lentos bueyes, no se dieron en nuestro pasado las conocidas persecuciones al galope entre indios y veloces carromatos de cuatro ruedas, como surge del folklore del lejano oeste norteamericano.

Cabeceras y tiempos

Estas tropas llegaban y partían de las ciudades, de lugares conocidos como HUECOS. Estos eran extensas superficies que permitian alistar cada animal unciendo los bueyes y cargando las mercaderías, el acceso de carros más pequeños con esos bultos y pasajeros y la presencia de comerciantes, familiares, curiosos, los depósitos y barracas cercanas, posadas y sitios donde comer.
Con el tiempo, frente a estos inmensos huecos, se instalaron las cabeceras de las líneas ferroviarias y hoy nos quedan en la mayoría de las localidades importantes, plazas como las de Retiro, Constitución, Once, etc., herencia de aquellas caravanas.
Si actualmente nos parece inconcebible pensar que viajar en ellas solo permitía avanzar 10 o 20 km. diarios, dependiendo del promedio de innumerables factores, debemos conocer cuales eran las alternativas posibles en nuestra geografía.

En el litoral atlántico, hacia el sur, era la navegación a vela. Y similar posibilidad existía rumbo a la Mesopotamia rumbo al Nordeste, donde los grandes ríos permitían una precaria vía, más complicada que en el mar, por las fuertes corrientes norte-sur, la presencia de bancos de arena, un calado variable según las crecientes naturales y la necesidad frecuente de sirgar que facilitaba la navegación solo en un solo sentido descendente desde Asunción del Paraguay.
De cualquier modo desde los precarios puertos, el viaje debía continuar en las serviciales carretas, encargadas de trasladar pasajeros y cargas desde los parajes mediterraneos.
(elementoshistoria.blogspot.com)
Pero viajar, por ejemplo hacia Chile, ya eran palabras mayores, arriesgando la salud por los fríos y temporales, arriesgando la vida en los reiterados naufragios y demorando mayor tiempo en unir ambas cabeceras.
A partir de la década de 1850 y después de Caseros, ya se inician nuevas modalidades de mensajerías, en base a postas y diligencias más confortables y veloces, motivo de otra futura nota.

Accesorios

Cuando ingresamos a nuestros colectivos o transporte público, verificamos la nutria iconografía que acompaña al conductor, una característica de los nativos que sorprende a los extranjeros. El chupete del hijo, la estampita de Ceferino o San Cayetano, alguna calcomanía de Diego Maradona, y la infaltable sonrisa del Morocho del Abasto, nos acompañan desde el entorno del chofer. Cuando se trata de un camión, alguna frase en el paragolpe expresa al propietario. Similar condimento llevaban aquellas carretas y se recuerdan distintos nombres de ellas y de sus ornamentos, en textos de Jorge Luis Borges, cuando ya se empiezan a incorporar carros en la planta urbana, malevos y compraditos orilleros. Plumas de colores estruturando vistosas bolas, espejitos de hojalata estrellados, sonoros cascabeles, matracas de diversas formas y algunas cornetas para anunciar el paso por las picadas estrechas, que aún se pueden ver en Museos y Centros Tradicionalistas.

Para aumentar el volumen carga se arman con algunas maderas y cueros los buches delantero y trasero, y cuelgan de los laterales, tinajones, palas, leñas, escaleras, ollitas y lo que es necesario tener a mano. Bajo la carreta, en el llamado Noque, cuelgan jaulas con aves de corral y alimentos para consumir.

Dichos que perduran

Abundan innumerables dichos y frases relativos a la carreta y los bueyes, haciendo hincapié en las características esenciales de aquel mundo, de la exasperante lentitud, de la conveniencia de untar el carro para que pase mejor, sobre su peso, sobre la confianza en los bueyes.
Tren carreta, Más pesado que una carreta, El buey no nace, se hace, Conocer los bueyes, Jugar bajo la carreta, son algunas de ellas, y es habitual escuchar en las acusaciones cruzadas de los debates en la Cámara de Diputados de la Nación, hacer referencia a “sus ideas son del tiempo de las carretas…”


(lagaceta.com.ar )
Epílogo

Esta apretada síntesis muestra algunos de los puntos tratados en nuestro libro, que nos llevó a realizar numerosos planos, detalles constructivos, mapas de recorrido, gráficos de modalidades de uso y de descanso, registrar cientos de fotografías y entrevistas y fichar una extensa bibliografía de un tema que entendíamos del pasado y olvidado. En esta tarea colaboraron numerosos amigos que nos brindaron aportes valiosos y el acceso a otras fuentes de estudio de distintos sitios de nuestro país y del extranjero.
Con los originales prácticamente terminados, de golpe vimos la resurrección del transporte a sangre en las ciudades argentinas, en modestos carros tirados por algún famélico caballo. Pero tripulados por marginales y recolectores de basura, en un replan de pesadilla, y alejado del espíritu festivo de aquellas caravanas que ayudaron a construir nuestra patria y permitieron el intercambio sensato de las economías regionales, hasta la irrupción de los ferrocarriles.

Pero esa ya es otra historia.

Fuente: La Carreta, de Andrés A. Salas y María del Pilar Salas. Publicado en "Crónicas Bonaerenses" de Antonio Nilo Pelegrino. Tomo II  Lulemar Ediciones  Noviembre 2003.

domingo, 3 de enero de 2016

Clientelismo langostero



Andrés M. Carretero*

                                             Hubo una época que se extendió hasta bien entrada la década de 1940., en que los campos de la provincia de Buenos Aires recibían la visita anual de las langostas.
Venían del norte y se dirigían hacia el sudoeste, siguiendo el rumbo marcado por los campos sembrados con cereales u oleaginosas.
Aparecían en densas nubes y su paso quedaba marcado por la desaparición de todos los vegetales, provocando la ruina de los chacareros en las pocas horas que duraba su permanencia. Y la desesperación de los placeros de los pueblos que veían arruinados meses de trabajo, para embellcer los canteros y la pérgola de la plaza principal que estaba a su cuidado.
Cuando aparecían las nubes de langostas ya nada podía hacer el agricultor pero, como el ciclo de sus pasos era más o menos repetido en tiempos previsibles, lasa autoridades distribuían en las municipalidades, chapas de cinc, palas y combustibles.
Para combatirlas se cavaban zanjas que se rodeaban con las chapas, Luego se procedía  arrearlas con trozos de bolsas agitados por veine, treinta o más hombres, que trtataban de cortar el rumbo y llevarlas a las zanjas, donde esos mismos hombres u otros derramaban combustibles –casi siempre nafta- y tras avisar a los otros trabajadores, les prendían fuego, para matar a las langostas, sin importar la etapa de su desarrollo.
Terminada esta tarea localizada, se seguía con las zanjas, las chapas y el fuego, pero estos trabajos no servían para salvar los sembrados. Las langostas dieron pábulo para el clientelismo político, manejado casi a la perfección por los caudillos del conservadorismo o radicalismo, pues los hombres que trabajaban en los campos para matar las langostas, recibían un pequeño estipendio, cobrado al finalizar el día en la municipalidad de cada partido.
Está demás decir que ese empleo momentáneo y mal remumerado era discrecionalmente manejado por los caudillos, que así sostenían a sus votantes “voluntarios”.
Hubo caudillos de que antes de dar el trabajo les quitaban la libreta de enrolamiento, para asegurarse los votos.
Ese mismo procedimiento se usó, para la época   de la poda de los árboles de las calles, que duraba menos de una quincena, o para recorrer los caminos vecinales emparejando las banquinas.
Cada caudillo tenía “su” grupo de trabajadores que le era fiel, por el acuerdo tácito del trabajo por votos, que fue una de las características más perdurables de la superada “política criolla”.
Fue una superación de la época en que el caudillo, para imponerse en las elecciones, usaba a los matones, herederos de Juan  Moreira.

*Historiador  (1927-2004), nacido en Bragado Pcia. de Bs. As. Entre sus obras se destacan los 3 tomos  de Vida Cotidiana en Bs. As, Planeta 2000-2001.
Publicado en Crónicas Bonaerenses (Tomo 1) de Lulemar Ediciones de Antonio Nilo Pelegrino (2003)

EL BLOG OPINA:


                          El autor no imaginó en su artículo, que la “política criolla”, que incluye a los "matones a lo Juan Moreira", expresiones ambas de rigurosa actualidad, no lograron desaparecer, como la langosta en aquella época. El clientelismo siempre está latente y vuelve a brotar cuando encuentra oportunidad. Un claro ejemplo de la sinvergüencería política argentina tiene una actualidad sorprendente: el ominoso  kirchnerismo , a pesar de ser derrotado en una difícil elección, como  plaga de langosta aún pulula en la república. Evidentemente nunca se termina de aprender…